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ENTREVISTAS VOL.3

DIEGO CHEMES

Entrevista por Julian Guidi

Alquimia y atemporalidad en la producción artística de Diego Chemes
                                                                                                                                             Por Julián Guidi

En la pintura, en el diseño, en la composición en general, siempre se juega una cierta alquimia. Suele decirse que los artistas que saben dibujar y pintar pueden ver otras cosas. Esto, quizás, se deba a un talento, pero no hay duda de que cualquier talento sin práctica tiende al debilitamiento. 
Diego Chemes se formó en dibujo, pintura, diseño, música.  En su catálogo disponible en la web, se puede ver su producción y nos detenemos en una serie de pinturas digitales que realizó entre 2003 y 2005, en donde la figura femenina se vuelve una constante y la página termina con un desnudo sobre un fondo anaranjado. Un desnudo que se mueve. 
Nos encontramos con Diego y Kchi a las ocho y media de la noche en un bar de San Telmo para poder conversar sobre su producción. Surge primero la pregunta sobre el modo de abordar la figura. 

 

Diego: - Se trata de lo que uno ve todo el tiempo. A la hora de pintar querés sintetizar ese cuerpo, darle una fisonomía no tan emparentada con la realidad. Yo vengo del arte moderno, me siento muy libre en el campo de plasmar la intención que me provocó la figura. El desnudo siempre ha sido un motivo en la historia del arte. Me resultó normal hacer un desnudo dentro de una serie de pinturas. El erotismo está en la vida cotidiana.

Una serie de sus pinturas, entre el ochenta y cuatro y el ochenta y nueve, lo revelan estudioso de la construcción formal. El diseño de tapas de discos que realizó para La Portuaria, Los Auténticos Decadentes, Lions in Love y Los Pericos puede pensarse como una síntesis de los lenguajes que exploró en la pintura.


Sobre la relación con los materiales de la pintura tradicional y la técnica digital, Diego nos dice que “En el pasaje a la pintura digital hay una implicancia de la relación con el tiempo. No hay que esperar a que se sequen los materiales. También hice varios videos pictóricos, filmaba mis pinturas con músicos de la época que se copaban.” 


La presencia del paisaje también se reitera. Hacia el final de la producción que comparte en su catálogo propone miradas con movimientos, transparencias, superposiciones, abstracciones. Y vuelven las figuras con una marcada delicadeza. 

Diego: - Del 89 al 94 viví en Madrid, teníamos un ghetto argentino, un núcleo muy creativo. Ahí aprendimos a beber en serio. Llegué a Madrid porque me invitó un fotógrafo, justo había hecho la portada del primer disco de La Portuaria, el elepé estaba en las novedades. La invitación me resultó interesante, en Argentina estaba la hiperinflación.  Fui para experimentar y me pidieron mucho trabajo. Conseguí mi primera exposición de pintura. Pinté discotecas, Revolver Club durante la movida madrileña de los 90, llevé una vida muy social, ni se te ocurría quedarte una noche en casa.

La composición siempre suele derramarse por fuera de los límites. Diego llega a la música, compone, experimenta. 

Diego: - Siempre fui músico, un tema que compuse hace tiempo terminó en la banda sonora de una película surcoreana. Firmamos con Warner y el productor me preguntaba si tenía más temas. 
 

La provocación algo le dejó. 


Diego: - Durante la pandemia produje un EP. Grabamos por separado, pero logré editarlo todo de modo que pareciera que estuviéramos todos juntos. 

 

Una verdadera alquimia.


Sería pueril intentar definir, encasillar, limitar, ante una producción que muestra constantes fugas, ante una mirada que no se cierra, sino que abarca, que abre, que posibilita algo más. 

 

Diego: - Quiero hacer presentaciones del EP. Armo portfolios, ahora me autogestiono. Quiero emular lo que hacíamos en los 80, hacíamos muchas fotocopias. Ahí está lo atemporal: eso que te costó hacer hoy aparece listo para mostrar. Ahora también vuelvo a lo audiovisual.
 

Ribereña. Pintura digital. Impresión giclée s/ papel de algodón. 60×100 cm. / Digital painting. Giclee print on cotton paper.

ENTREVISTAS VOL.2

JOSEFINA GOROSTIZA

Entrevista por Julian Guidi

JOSEFINA GOROSTIZA
Directora. Coreógrafa. Intérprete.
Licenciada en Composición Coreográfica en la Universidad Nacional del Arte en la Ciudad de Buenos Aires (Argentina), Máster en Práctica Escénica y Cultura Visual coordinado por el Museo Reina Sofia, Universidad de Castilla-La Mancha y ARTEA (España). Su búsqueda se centra en el trabajo del movimiento, entendiendo al cuerpo como una enorme potencia creativa. Recibió becas y subsidios del Fondo Nacional de las Artes, Prodanza, Instituto Nacional de Teatro y la Bienal de Arte Joven. Participó de festivales en Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, Bolivia, Costa Rica, México, Bélgica, Italia, Suiza, Londres y España. Entre sus trabajos como directora se encuentran Paraje Das Unheimlich Premio Bienal de Arte Joven (2015), Una de Vampiros en coproducción con El Brío Teatro(2016), Coreomanía -no puedo parar- coproducción con el Centro Cultural Ricardo Rojas (2017), Como Animales que somos Premio Graduados a la creación (2018), obra creada especialmente para la compañía de danza de la UNA, Cinco Horas Festival de artes escénicas y Festival Da Da Danza en Ciudad Cultural Konex (2018), Lo único que quiero es bailar en co-producción FIBA–Teatro Bombón(2019), Precarizada. Una hora de danza con apoyo de Prodanza y co-producción de Fundación Cazadores (2019), Fervor -hacer de la danza un acto de ardor- obra creada especialmente para el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín(2020) y Bruta proceso iniciado en residencia de creación del Festival Casa en Londres (julio 2019) y continuado en el Festival Próximamente en Bruselas (Nov 2019) Actualmente reside en Madrid, donde dicta talleres y trabaja en la creación de su próxima pieza.

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“Una forma de resolver instintiva”

Desde los pies hasta la cabeza. En diálogo con Josefina Gorostiza (directora, coreógrafa y performer) las preguntas, las acciones y los pensamientos encuentran cauce en la danza como una experiencia vital, en una “propia práctica, un pensamiento activo, animal, presente”.

Por Julián Guidi

 

A lo largo de tu formación, de tu investigación y de tu práctica artística, ¿qué preguntas te han permitido aproximarte a la danza y darle forma o “no forma” al movimiento?

 

Me relaciono con el movimiento desde muy chica, hace mucho tiempo. Todo se mueve todo el tiempo. Y no sé si la pregunta antecede a la acción. Incluso a veces van juntas y a veces el acto mismo supone una pregunta después.  Podría decirte que en este trayecto aparecieron varias preguntas y también decirte que hay momentos en los que no aparece ninguna. Y se pone todo bastante raro.

 

Si pensamos en algunos de tus trabajos como directora, por caso en Como animales que somos, aparece la danza en relación a la condición animal, al impulso, al instinto, a una fuerza en estado bruto. ¿Qué aspectos te interesan sobre las fronteras entre lo animal – humano – no humano?

 

Me interesa ese modo de estar en la cosa que se relaciona con lo profundamente vital. La danza como espacio de goce en relación a la potencia y la vitalidad. Una forma de resolver instintiva, como si se pudiera proponer, en la propia práctica, un pensamiento activo, animal, presente, que va de los pies hacia la cabeza.

 

La posibilidad de la aparición, del surgimiento, de la espontaneidad de la danza se pudo ver en tu trabajo Lo único que quiero es bailar. En esta puesta, con mucha ternura, invitaste a bailar a mujeres que generalmente no habitaban la escena. Aparece, otra vez, la idea del límite. ¿Se puede considerar como una constante en tu trabajo la hipótesis del límite/frontera?

           

Creo que la noción de límite, hoy, se puede interpretar en los trabajos escénicos a partir de mil variables. Con lo cual, si vos observás eso, te diría que sí, que seguramente hay algo ahí, y podríamos conversar un rato intercambiando en relación a - en qué sentido el límite se ubica en cada pieza. Pero en principio hay algo que me interesa bastante, que de algún modo, intentaba decirte más arriba y no es precisamente la hipótesis de frontera, se trata del encuentro en sí mismo. Del goce en relación a ese encuentro, potenciado por el valor de la diferencia de cada una de las personas que están en “diálogo” al mismo tiempo y en el mismo lugar. Y a partir de ahí se despierta algo que va, o que llevo, hacia la exacerbación del movimiento, probablemente, en términos de vitalidad.

 

En el trabajo que venís llevando adelante en Madrid, ¿profundizaste las líneas de indagación artística que venías llevando adelante en Buenos Aires, comenzaste a explorar otras nuevas?

 

Sí y sí. Por un lado, a veces pareciera que estamos en la misma siempre. Y por otro, hay zonas que se mueven porque nosotras nos movemos sin parar. Pero las cosas que aparecieron después de varios años de trabajo, permanecen. No estoy en contra de eso, es más, lo disfruto muchísimo.

 

¿Hay lecturas, películas, música u otras experiencias artísticas que te interpelan y contribuyen a tus procesos de composición?

 

Me encantaría decirte que no para ser un poco original y correrme de la norma. Pero la verdad es que sí. De todo. Ahora por ejemplo estoy con Bach, con Rubens y algunos otros barrocos más. Hace un tiempo escribí esto y pareciera tener que ver con tu pregunta.

//Invocar una mirada poética para poder encontrar, incluso hasta en lo más mínimo, potencia creativa o no creativa. Hacer de eso un modo. Un modo de estar en el mundo. Mezclar todo. Reciclar. Destruir. Reutilizar. Robar. Copiar. Citar. Apropiar. Volver a mezclar todo. Fracasar. Perder la fe y recuperarla. Olvidarme de intentar hacer algo nuevo, intentar hacer algo sincero//

 

¿Qué problemas de la danza te parece que son urgentes de abordar?

 

Hay tanta urgencia en el siglo XXI que es complicado. Y además lo urgente varía muchísimo de acuerdo al territorio. Una cosa es preguntarse acerca de las urgencias de la danza en Latinoamérica y otra cosa es situar eso en Europa. Pero si arriesgo, o me lanzo al intento de pensar en alguna urgencia universal, cosa que probablemente sea imposible, suelto esto: el problema del intento constante de traducción y el problema del yo como eje central de todo.

JOSEFINA GOROSTIZA

JOSEFINA GOROSTIZA

JOSEFINA GOROSTIZA
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FERVOR

FERVOR

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Registro de ensayos de FERVOR -hacer de la danza un acto de ardor-  Escenarios de Buenos Aires. CTBA

Registro de ensayos de FERVOR -hacer de la danza un acto de ardor- Escenarios de Buenos Aires. CTBA

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COREOMANÍA  -no puedo parar-

COREOMANÍA -no puedo parar-

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NICOLÁS GOLDSCHMIDT

Entrevista por Julian Guidi

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Nicolás Goldschmidt se formó como actor con Cristina Banegas, Ricardo Bartís, Graciela Camino y el IUNA entre otros. Participó del Laboratorio de Cine en la Universidad Di Tella, dictado por Martin Rejtman y Andrés Di Tella.
Entrenó danza con Josefina Gorostiza, Leticia Mazur, Juan Onofri y Pablo Rotemberg. Algunas de las obras en las que trabajó son:
Lazaro, el cuarto oscuro (Nominado a los ACE como actor revelación) La máquina idiota de Ricardo Bartís (Asian theatre festival de Corea) La liebre y la tortuga de Ricardo Bartis (Teatro Nacional Cervantes) Coreomanía de Josefina Gorostiza
Ametralladora de Laura Sbdar (Bienal de Arte Joven 2022)
Precarizada de Josefina Gorostiza (FIBA y Festival Proximamente Bélgica). Bodas de Sangre dirigido por Vivi Tellas para el Teatro San Martín.
Fue ganador de la Bienal de arte joven con su primera obra como director.
En cine trabajó como actor en Eva no duerme y Las Furias, entre otras.
Fundó junto a Laura Sbdar Tropel dinamita, equipo de trabajo interdisciplinario, ganadores de la beca de creación CASA LONDON realizan
el cortometraje Las sirenas, estrenado en Londres durante el 2021. Protagonizó la serie Maradona: sueño bendito de Amazon Prime Video donde interpreta al joven Diego Maradona.

 

“Donde nunca suceda lo mismo”

Nicolás Goldschmidt (actor, intérprete) nos habla de su experiencia en la actuación, del aporte de sus colegas, de sus inquietudes para con el teatro en sí mismo y del cine en el que encuentra una visión poética.

Por Julián Guidi

 

A la hora de estudiar texto y componer, ¿cómo abordás la conexión texto-cuerpo? Si bien cada experiencia es distinta, ¿hay constantes que te permiten entrar en un estado?

 

Sí, esas constantes son físicas, no psicológicas. Y están relacionadas a lo técnico. El estado, para mí, comienza en la preparación técnica. Si bien, si el texto es contundente siempre hay algunas palabras o frases que activan más la emoción. Me pasa siempre que paso la letra de Ametralladora de Laura Sbdar, que en cierto punto no puedo evitar emocionarme, pero es porque el texto hace solo su trabajo. Hoy en día, cuando trabajo dando clases, trato de unir la salida del texto con una conciencia completamente física, imaginando concretamente que es mi cuerpo quien empuja las palabras y que si no fuera así no saldrían jamás.

 

En tu interpretación en Bodas de sangre, la escena misma te requería un estado álgido y emocional, ¿hubo pautas de dirección o composición en conjunto con tus compañeros para sostener ese estado?

 

Hay un estado previo, que yo imaginé y que ponia en funcionamiento en los ensayos. Eso es lo que llamo “el suelo”, ese lugar del cual no se puede bajar y que mínimamente debe estar para sostenerme en la escena. Ahora bien, sin Miranda de la Serna y Laura Nevole, esos estados no hubieran crecido o se hubieran desarrollado de ese modo. Y es en conjunto con ellas que los manteníamos vivos o en movimiento. Para eso los condimentos son variados. El humor, la picardía y la irreverencia en general son aspectos que convoco, no descreo de ellos ni solemnizo el vínculo con la escena o con lo teatral. Pero sí creo necesario ser consciente de en qué puntos la obra o el texto me hablan, o me están permitiendo decir algo “sobre mí”, porqué es en ese punto intermedio entre realidad y ficción donde se organiza la emoción. Pocas cosas me duelen tanto como no tener ese estado emocional cuando abordo la escena, pero hay veces que toca aparentar.

 

¿Qué tipo de experimentaciones escénicas son las que más te atraen?

 

Me atraen mucho las