Horacio Gabin

Entrevista por Julian Guidi

SOBRE UNA EXPERIENCIA PARAKULTURAL

¿Por qué tiene que ser otra cosa el Eros que la revolución?

Partimos de esta pregunta que se hace Omar Viola en la entrevista que lleva el mismo título, publicada por la editorial argentina Argus-a, con sede en Buenos Aires y en California. Horacio Gabin, junto a Viola, ha sido fundador del Parakultural, el centro que mediado los años 80 se convirtió en sede y paradigma de la cultura under porteña. En este reportaje queremos saber qué significó para Gabin la experiencia Parakultural.

 

- ¿Cómo describirías tu experiencia en el Parakultural?

 

 

-Veamos, ¿por dónde empezar para hablar de esos tiempos? Parafraseando a Pergolini, el que te cuenta algo de aquellos años es porque no lo vivió (hablando de la movida de los 80). Bueno, no sé si tanto, pero podría definirlos no menos que vertiginosos. Cuando decidimos abrir con Omar Viola, el Centro Parakultural, año 1986 (con la “K” en vez de la “C” y la segunda “A” dentro de un circulo, con reminiscencias a la “A” anarquista) ya teníamos un bagaje de vivencias, experiencias y recorridos en tratar de manifestarnos en estas pampas. Nos habíamos conocido en la Escuela Argentina de Mimo, en la segunda mitad de los 70, y trabajamos juntos en la Escuela y en la Compañía Argentina de Mimo, ambas dirigidas por Ángel Elizondo. La dictadura, la más feroz que ha soportado este país, nos había prohibido dos espectáculos, una de las obras la representamos en esos años en Alemania con gran éxito, pero aquí estábamos casi proscriptos. Como ya muchos saben, queríamos abrir solamente un espacio para dar nuestras clases, ya que ambos habíamos partido de la escuela de Ángel. Y esto viene a cuenta de lo "vertiginoso" que decía antes. A esta altura (1986) los 80 venían en una carrera descomunal. Pronto nos dimos cuenta que ya que teníamos  un teatro (ahí había funcionado El Teatro de la Cortada) debíamos abrirlo para que nosotros y nuestros artistas amigos mostrásemos lo que hacíamos. Más pronto aún, la actividad del Centro Cultural aplastó a la de la didáctica y como se dice: el resto ya es Historia. En esos primeros años de democracia el aparato represor aún estaba bien aceitado y nos daban por todos lados: la policía (en sus varias manifestaciones), la municipalidad (en sus varias manifestaciones), los sindicatos y por supuesto la Iglesia. Hoy, como suelo decir, figuramos dignamente en los libros de historia de la cultura porteña. Para mí fue una experiencia canalizadora de lo que en mi juventud quería hacer y decir artísticamente. En el 81 y el 82 había estado en Europa, y ya sabemos lo bueno que es sacar la cabeza de tu agujero y mirar otras partes del mundo. Principalmente me habían subyugado lugares como el Melkweg o el Paradise en Ámsterdam, y acá en la Argentina la data de La Cueva, el Di Tella y por supuesto el haber curtido el (Café) Einstein de Omar Chabán, Sergio Aisenstein y Helmut Zieger. Esos eran los espacios donde más me había gustado estar,  hasta ese momento. Y ahora teníamos nuestro propio espacio, para hacer absolutamente lo que quisiéramos. No más relacionarnos con espacios teatrales, donde hay entre actores y público un abismo de por medio. Para muestra basta un botón: al entrar el público por "primera vez", yo hacía (como acción teatral) agujeros en la pared con un taladro, también había colgado un par de objetos y un collage que había realizado especialmente para la ocasión que llamé Argentitanic. Luego también subí al escenario y representé. Nadie nos dirigía, hacíamos nuestros propios números. Nosotros y nuestros artistas amigos. Todo esto funcionó como un imán: empezaron a acercarse otros artistas con sus propuestas, actores, directores, artistas plásticos y músicos. Estar en medio de todo esto te modifica, quieras o no.  Ahora, con la perspectiva de los años, me doy cuenta de que fue parte de mi formación. Todos estábamos influenciándonos, los unos a los otros. Hay que imaginarse que en los años de dictadura estábamos muy ensimismados en nuestra propia creatividad. Claro, era producto del encierro, literalmente hablando.

Entonces existía este espacio, que no era una disco pero había música, si alguien quería bailar nadie le iba a decir que no podía hacerlo, y así en todos los órdenes. Podías atender el hecho teatral, musical o artístico si querías y si no, no, te ibas a otra parte a hacer o ver otra de las cosas que sucedían. Más aún, incluso estaba la posibilidad de participar en cualquiera de estos hechos. Se llego hasta intervenir obra plástica que colgaba en las paredes. Nadie les dijo que lo podían hacer, nadie pregunto si lo podían hacer, simplemente la cosa se daba así. Y al frente de esto estábamos Omar (Viola) y yo. Todo esto nos fue esculpiendo una profesión más: la de organizar o no organizar el evento cultural. El Centro Parakultural fue para mí una experiencia irrepetible en mi vida, que conjugó manifestación artística, juventud, fuerza, trabajo, excitación, dicha, violencia, alegría, tristeza, drogas, amistad, sexo y amor. Cuando se cerraron sus puertas, había cosechado todo eso, y en el vientre de mi pareja, Laura Marker (Gambas al Ajillo, una de les parakulturales de la primera hora) se gestaba nuestro primer hije. Y solo habían transcurrido cuatro años desde la apertura.

 

 

- ¿Crees que las sucesivas mudanzas fueron transformando la esencia de esa experiencia?

 

 

- Cada mudanza trajo obviamente otro espacio, y cada espacio su impronta. Además, en cada lugar que se abrió el Parakultural cambiaron los personajes, tanto los artistas como el público, y no nos olvidemos que el tiempo va cambiando las problemáticas y el pensamiento de la época. Pero cada espacio es  condicionante, incluso a la actividad. Tomemos por ejemplo el cambio del Centro Parakultural al segundo el ParaKultural New Border, en la calle Chacabuco (donde nació la milonga El Para). En los primeros tiempos, antes del tango, el formato de las noches era similar, pero el resultado era muy distinto. Si bien algunos actores aún eran los mismos, los nuevos trajeron otra estética y los viejos cambiaban o evolucionaban su obra. Pero las dimensiones, las diferentes posibilidades en cuanto a lugares de representación o de circulación para el público y artistas, hacían que la experiencia fuera completamente distinta. Ya en la era de la milonga pasó lo mismo. La Casona de México, Arlequines, La Catedral, o el Salón Canning, cada uno condicionaría el tipo de expresión que surgiría allí. Un ejemplo claro fue cuando dimos milonga en La Capilla, y la llamamos Culto Parakultural. Por supuesto hicimos un altar y todo el lugar tenía un halo muy misterioso, en cualquier rincón podía aparecer “Santa Milonguita”. Pero igualmente creo que la esencia vanguardista, experimental y abierta al cambio se conserva hasta nuestros días.

 

- ¿Qué consecuencias crees que tuvo el Parakultural en la vida de los artistas que pasaron por ahí? ¿Dirías que en algún punto significó un antes y un después?

 

 

- Sí, para los artistas eso era un bautismo de fuego. Bueno, creo que todo artista que trabajó en el Centro Parakultural lo considera un momento clave en su trayectoria. Una movida como esa no puede haber pasado por tu vida sin dejar huellas. No he hablado con ninguno sobre si lo considera como un antes y un después. En mi experiencia personal, sí lo fue. Pero nuestro caso (de Omar Viola y mío) es distinto al resto, porque no solamente actuábamos sino que también organizábamos. Hay que imaginarse que era el primer espacio donde se solidificaba lo que hoy llamamos “Nuevo Varieté”. No era común en ese entonces salir a escena caminando entre el público, el cual también estaba experimentando. Ya al salir de los camarines podríamos decir que empezabas a representar, y ya actuando podía suceder que te interrumpieran, que acotaran, hablaran, preguntaran o gritaran sobre tus textos o acciones. Hubo que ir acomodándose con la experiencia, tanto actores como público. Y sí, en algunos casos era literalmente un bautismo de fuego. Recuerdo una actuación de los Redonditos de Ricota que nos habían pedido hacer un número antes de su concierto: Mauricio Marker y yo salíamos travestidos de Ninfas, en zancos de metro y medio a corretear por el lugar perseguidos por un fauno con el pene erecto (50cm.), en zancos también, hasta que alcanzaba a uno y lo violaba contra una de las columnas. Pero la cantidad de gente era tal que casi no podíamos trasladarnos y el piso estaba totalmente mojado, la cuestión es que caíamos continuamente, pero no llegábamos al suelo por que el público nos atajaba y nos ponía en pie nuevamente. Otra vuelta, actuaba con un grupo, representando una ridícula escena de conquistadores españoles, esa noche estaba lleno de punks y en algún momento del número sonaba “A mi manera” por los Sex Pistols. La cosa termino en una batalla campal, punks contra actores. Claro, veían en nosotros la autoridad. Demás está decir que el grupo de conquistadores perdió la batalla. 

 

- ¿Volviste a ver algo parecido, con la misma fuerza, en algún otro sitio de la noche porteña?


- No, he estado en muchos lugares pero ninguno se le acerca a aquello. Muchas veces nos ha sucedido de encontrarnos con público que ha estado en aquellas noches y nos dicen: ¿cuándo vuelven a hacer algo como el Centro Parakultural? Eso es imposible, no podríamos repetir las coordenadas tiempo y espacio.

 

- ¿Qué te gustaría que sucediera?

 

- Que la humanidad viviera más espiritualmente, más artísticamente.

 

- Muchas gracias, Horacio.

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Entrevistador: Julian Guidi

Julián Guidi nació en Zárate en 1991. Es escritor, investigador en estética, docente de enseñanza artística y director de arte. Desde el 2010 vive en Buenos Aires.

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Joaquin Pesce 

Entrevista por California Klub

- Contanos de vos

- Mi nombre es Joaquín Pesce, tengo 23 años y soy de la ciudad de Buenos Aires. Trabajo de DJ y de editor de sonido. Estudio diseño de sonido para cine y produccion musical. Produzco el sello discográfico y fiesta Encaje junto a Sol Gonzalez y Aaron Echevarria. Lo que más me divierte es ver películas, ir a bailar, hacer sonidos, producir música y pasar música en fiestas. 

- ¿Como nacen los nombres Jota Pexy y Encaje?


- Jota Pexi surgio de dos apodos distintos que me pusieron mis amigues, Jota por Joaquin y Pexi por Pesce. Me gusta como suena asi que me lo puse de nombre artistico. El nombre Encaje apareció de la forma más random posible. Estabamos pensando qué nombre ponerle a la primera fiesta que organizamos y se me ocurrio agarrar un diccionario y empezar a leer palabras al azar. Llegamos a Encaje, nos gustó la sonoridad y su definición: "Tejido formado por hilos de seda, algodón, lino o hilos metálicos, torcidos o trenzados." Un poco nos despertaba la idea de una fiesta en la que las personas son los hilos de distintos tipos que se van entrecruzando formando una tela, una unidad de baile flexible. A partir de eso nos surgio la idea de incorporar telas en las fiestas para las puestas de visuales y de luces. Surgieron cosas lindas, la gente las tocaba y flashaba porque eran suavecitas o reflejaban las luces de formas raras. 

- ¿Que es ENCAJE y como es su historia?

- Encaje empezó como una fiesta que organizamos con dos amigues - Sol González y Santiago Cañadell- en 2019. Luego se transformó en sello discográfico y ahora organizamos fiestas virtuales por el contexto actual. Nuestro objetivo desde el principio era armar una movida que sea un espacio cómodo y especial para bailar con amigues y se maneje por fuera de los círculos y boliches mainstream. Otra idea principal de encaje es que las fiestas sean audiovisuales, por eso, a parte de darle mucha importancia a les DJs y el sonido, pensamos instalaciones visuales y lumínicas para cada fecha, como lo que contaba antes de las telas. Nos parece importante que no sea una fiesta para ir a bailar y drogarse sino como un punto de encuentro donde puedas flashear con toda la experiencia. También nos parece importante descentralizar la figura del DJ como la persona con todo el poder para que la fiesta suceda. Por eso somos anti-escenario. No nos gustan las fiestas en que todes estan mirando para un mismo lado (el del dj) y se pone al DJ en el lugar de un Dios o algo parecido. Nos gusta pensar que la fiesta se genera entre todas las personas que asisten y si bien les djs son muy importantes para que suceda, no hay por qué ponerles en un pedestal. Aparte a mi me gusta pasar música lo más cerca de les bailarines posible y sentir que estoy bailando con elles. Lo mismo con las visuales y o luces nos gusta que generen un espacio inmersivo en el que no se le indique a quien va a pasarla bien para donde tiene que mirar. En cuanto al sello discográfico, arrancó con un single mio que no sabía por donde sacar; me pareció buena idea sacarlo por Encaje, que ya tenía algunos seguidores y ampliaba la movida más allá de la fiesta. Tenemos 3 singles publicados. El primero es el que hice yo: "www.TANTAN", el segundo es de Morphena y se llama "Brat" y el tercero se llama "Boycott" de Peter Symbiotic. En cuanto al a curaduría del sello, seguimos la misma idea que contaba antes: variedad de estilos. No queremos que sea un sello de puro techno o puro house o puro lo que sea sino buscar distintes productores que experimenten y quieran aportar a esta diversidad Encajistica.

- ¿Que tipo de  musica o genero producís?


-  Como produzco hace poco tiempo música electrónica, experimento con muchos estilos. Intento no cerrarme a un solo tipo de música, lo mismo cuando musicalizo. No me gustan tanto las fiestas que se centran en un genero especifico. Cuando elijo les djs para las fiestas siempre intento que sea un line up variado y que vaya transformando la noche a medida que avanza la fiesta. Me gusta mucho el electro, el techno, el house, la electronica que fusiona con ritmos y sonidos latinoamericanos, IDM o braindance, ambient, trance, lowtempo, chiptune, breakbeat, todo lo experimental, el trap, el pop, entre otros géneros. Intento no separar tanto la música que escucho o produzco en géneros y relacionar más por qué sensaciones me generan o a qué cosas me remiten. Me gusta mucho hacer música con máquinas pero no me considero para nada una máquina de hacer música. De hecho, no vivo de eso ni es mi principal objetivo. Lo hago porque me divierte.

- ¿Que pensas de la nueva realidad y las fiestas?

- Pienso que la nueva realidad es un bajón pero las fiestas virtuales fueron de las pocas cosas que me la subieron. Sin embargo, no me gusta tanto decirles fiestas si es solo un streaming como los que hacemos nosotres porque le falta ese aspecto clave relacional que es estar ahi, compartiendo el espacio, bailando, tocandose, performeando y viviendo la fiesta. Siento que si no hay esa interacción, no hay fiesta. Igualmete me parece una forma de acercarse a eso cuando es imposible y las valoro un monton. De hecho, en algunas fechas virtuales que pasé música me sentí un poco como si lo estuviera haciendo de verdad pero fue solo una ilusión. 

 

¿Contanos lo que hiciste  en pandemia y que pensas hacer cuando termine?


- Mi primera prioridad post pandemia es ir a una fiesta y despues hacer una, donde sea, en un centro cultural, la calle, una casa, tu casa, donde sea. Llevo mis equipos para mezclar a donde sea necesario. En la pandemia armamos una página que programó Aaron y diseñó Sol: encaje.com.ar ahi hicimos las fechas virtuales y tambien estan todos los links a la música del sello y la idea es eguir activandola stremeando sets y publicando cosas ahí. También incluimos una seccion de expo virtual, donde convocamos artistes visuales para que muestren sus obras. La última que hicimos la curaron Malena Trivilino y Milagros Valentini 

- ¿Como ves a ENCAJE en la escena actual?

- No sé, la veo creciendo de a poco y sin apuro. Es algo que hacemos por que nos gusta y nos parece importante. Porque sentimos que tiene que existir este espacio asi como existen otros que nos encantan como la Inminente, Dengue Dancing, los bailes de Ale Ros, las fiestas en casas y todas las fiestas organizadas con amor. Queremos que sea el punto de encuentro de artistes y amigues que quieran pasarla bien sin los prejuicios y la discriminación que existe en la escena más mainstream.

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